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domingo, 15 de noviembre de 2015

FRACTURA DE LA TIBIA

Este tipo de fracturas suelen sufrirlas personas que han tenido un traumatismo grave, como por ejemplo un accidente de coche. O también, por ejemplo, un deportista que sufrió un golpe directamente sobre el hueso.

Este tipo de fractura es muy común en fútbol.


¿Cuáles son sus síntomas?


  • Dolor en la zona.
  • Imposibilidad de apoyar la pierna.
  • Deformidad de la zona.
Si la fractura de la tibia no es completa (es decir, una fractura parcial) hay síntomas que no se pueden apreciar a simple vista, como por ejemplo la deformidad de la zona.

Como cualquier otra fractura, se puede diagnosticar fácil y rápidamente mediante una radiografía de la zona.

sábado, 14 de noviembre de 2015

FRACTURA DE HÚMERO

Generalidades

El húmero es el hueso que se ubica justamente en el brazo, articulándose con los huesos del antebrazo, el cúbito y el radio; y con la escápula.

Las fracturas de húmero pueden ocurrir a cualquier edad, siendo mucho más comunes en personas ancianas. Las fracturas de este hueso que ocurren en personas jóvenes suelen deberse a traumatismos graves.


Según la zona donde se haya producido la fractura, existen 2 formas de llevar a cabo el tratamiento:

  • Fracturas desplazadas del cuello anatómico: el tratamiento se llevará a cabo mediante el uso de un cabestrillo durante el período aproximado de unas 6 semanas.
  • Fracturas desplazadas del cuello quirúrgico: estas fracturas son más complicadas, debido que hay que acudir a la cirugía cuando ocurren. En este tipo de fracturas pueden producirse incluso lesiones neurovasculares. Dependiendo de lo graves que sean las fracturas de este grupo bastará con alinearlas o, si con esto no es suficiente, habrá que ayudarse de tornillos o placas metálicas.

viernes, 13 de noviembre de 2015

FRACTURA DE CALCÁNEO

Lo primero, conocer qué hueso es. El calcáneo es el hueso que forma el talón del pie, por lo tanto, el que soporta el peso de todo el cuerpo, sobretodo al andar y al correr.

Es frecuente que se fracture en caídas verticales muy fuertes, por tanto, en deportistas cuya práctica tienen que ver con aterrizajes potentes, como el salto de longitud, o cualquier ejercicio de gimnasia.

Éstas fracturas se dividen en tres grados, dependiendo de lo hundido que se encuentre el talón y siendo el tercero el de mayor gravedad. En éste, el astrágalo (el otro hueso importante del pie), se hunde y llega a penetrar en el calcáneo. Cuando esto ocurre, desaparece la curva típica que forma una bóveda en la planta del pie o lo que comunmente conocemos como puente. Este tipo de fractura es muy poco frecuente y sólo se produce ante una caída extremadamente fuerte.

¿Qué síntomas tiene?

Como todas las fracturas, conllevará un dolor muy intenso, en este caso, en la zona del talón que puede llegar a irradiarse hasta el tobillo, por toda la planta del pie y hasta el empeine, siempre dependiendo del grado.

Además se va a producir la inflamación del talón, con un edema que puede extenderse también al tobillo, desapareciendo las líneas características que marcan esta articulación y el tendón de Aquiles con ellas.

Muy probablemente se va a producir un hematoma muy intenso que abarcará todo el pie.

Notaremos que el dolor se intensifica al mover el pie cuando activamos la articulación del tobillo, ya que hace que se mueva también la articulación subastragalina, que es en la que se unen el calcáneo y el astrágalo.

¿Cómo se trata?

Lo primero es entender que esta lesión no es un simple esguince, su tratamiento y rehabilitación van a requerir mucho tiempo y paciencia, ya que es un hueso con mucha función. Por eso, no debemos tomárnoslo a la ligera.

Hay varios tipos de tratamiento dependiendo evidentemente del grado de la lesión. Vamos a centrarnos en el tratamiento convencional para fracturas de primer y segundo grado, ya que son las más frecuentes. Las de tercer grado ya requieren intervención quirúrgica.

Lo que tenemos que hacer ante una fractura de calcáneo de poca gravedad (dentro de lo que cabe) es controlar la inflamación de los primeros días. Esto se consigue aplicando h

ielo, poniendo el pie en alto y poniendo un vendaje compresivo. El pie debe ser inmovilizado totalmente para que los huesos suelden bien.

Se pueden realizar drenajes linfáticos, electroterapia, hidroterapia, baños de contrastes...

Reposo absoluto durante algún tiempo y empezar la rehabilitación con ejercicios que no usen la articulación subastragalina, es decir, de extensión y flexión de los dedos de los pies, por ejemplo.

A partir del décimo día, si la rehabilitación ha sido buena y han disminuido los dolores, podemos comenzar a andar en muletas. Después de un mes, podemos empezar a apoyar el pie sin demasiada carga y al cabo de tres meses, empezar a realizar ejercicios más intensos hasta recuperar del todo la articulación.







FRACTURA DE RADIO

Es el tipo de fractura más común que existe.

Al igual que el esguince de muñeca, la causa más común por la que se produce este tipo de fractura es intentar apoyarse con las manos cuando se sufre una caída, por eso el hueso suele romperse cerca de la muñeca. 


  • A la fractura de la parte distal del radio por un accidente con la mano extendida se le denomina fractura de Colles.
  • Por el contrario, a la fractura del radio por un accidente con la mano flexionada se le denomina fractura de Smith o fractura de Colles invertida y es mucho más rara que la anterior.

La fractura del radio es mucho más común en niños y en ancianos que en personas adultas. Esto es así porque los niños tienen más riesgo de caídas al jugar y al correr y los ancianos tienen menos estabilidad en los huesos por eso es fácil que se fracturen en una caída. A esto se le suma la osteoporosis y derivados trastornos de tipo neurológico que producen mareos y aumenta el riesgo de caídas.

jueves, 12 de noviembre de 2015

FRACTURA DE CLAVÍCULA

Lo primero, conocer qué hueso es este. La clavícula es un hueso largo, con forma de S itálica, que se une de un extremo con el esternón y del otro con el acromion de la escápula, una protuberancia.

Es decir, una de sus funciones es unir el brazo en su parte más alta con el tronco. Además de esto, protege vasos sanguíneos, el vértice de los pulmones y otras estructuras. Es por esto que hay que tener mucho cuidado con la fractura de este hueso, ya que sus astillas podrían dañar alguna de estas cosas y traer lesiones mayores. Por ejemplo, si se rompe un vaso podríamos desangrarnos.

La fractura de clavícula es muy frecuente en deportistas sobretodo por caídas o golpes. Suele ir con desplazamiento ya que es una zona en la que confluyen muchos músculos que tiran de este hueso y lo mueven.


¿Como sabemos que es una fractura de clavícula?

Los síntomas son claros: va a aparecer dolor muy intenso en la zona que puede irradiarse hasta el brazo, acompañado de hormigueo o adormecimiento del mismo; el hombro del lado de la fractura estará caído y hacia delante; se va a formar un bulto muy pronunciado hacia delante y el dolor va a intensificarse en gran medida cuando tocamos la zona, además de que será imposible levantar el miembro.


¿Qué hacer si me ocurre?

Si te encuentras ante una fractura de clavícula, lo primero es acudir a un médico, preferiblemente traumatólogo y realizar una resonancia para saber el estado de la fractura, movilización de huesos, tejidos dañados...etc.

Después se valorará la necesidad de un tratamiento convencional u ortopédico o quirúrgico.


En el tratamiento convencional, se empezará con la inmovilización total de la zona durante al menos 5 semanas, en las que se aplicará hielo para reducir la inflamación y el dolor en caso de que tengamos. Empezaremos rápido con la aplicación de calor y los masajes en el cuello, brazo y hombro sin tocar la zona de la clavícula. También debemos comenzar a realizar ejercicios de rehabilitación y de contracciones suaves de los músculos de los brazos, pero debemos evitar que incluyan la musculatura que rodea la clavícula para evitar que los músculos puedan moverla.

Cuando retiremos la inmovilización, se incluirán ejercicios de movilidad en las articulaciones próximas a la fractura, siempre progresivamente y sin llegar a sentir dolor.

Después de esto podremos volver a los entrenamientos sin problemas, ¡pero siempre con cuidadito!