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viernes, 13 de noviembre de 2015

FRACTURA DE CALCÁNEO

Lo primero, conocer qué hueso es. El calcáneo es el hueso que forma el talón del pie, por lo tanto, el que soporta el peso de todo el cuerpo, sobretodo al andar y al correr.

Es frecuente que se fracture en caídas verticales muy fuertes, por tanto, en deportistas cuya práctica tienen que ver con aterrizajes potentes, como el salto de longitud, o cualquier ejercicio de gimnasia.

Éstas fracturas se dividen en tres grados, dependiendo de lo hundido que se encuentre el talón y siendo el tercero el de mayor gravedad. En éste, el astrágalo (el otro hueso importante del pie), se hunde y llega a penetrar en el calcáneo. Cuando esto ocurre, desaparece la curva típica que forma una bóveda en la planta del pie o lo que comunmente conocemos como puente. Este tipo de fractura es muy poco frecuente y sólo se produce ante una caída extremadamente fuerte.

¿Qué síntomas tiene?

Como todas las fracturas, conllevará un dolor muy intenso, en este caso, en la zona del talón que puede llegar a irradiarse hasta el tobillo, por toda la planta del pie y hasta el empeine, siempre dependiendo del grado.

Además se va a producir la inflamación del talón, con un edema que puede extenderse también al tobillo, desapareciendo las líneas características que marcan esta articulación y el tendón de Aquiles con ellas.

Muy probablemente se va a producir un hematoma muy intenso que abarcará todo el pie.

Notaremos que el dolor se intensifica al mover el pie cuando activamos la articulación del tobillo, ya que hace que se mueva también la articulación subastragalina, que es en la que se unen el calcáneo y el astrágalo.

¿Cómo se trata?

Lo primero es entender que esta lesión no es un simple esguince, su tratamiento y rehabilitación van a requerir mucho tiempo y paciencia, ya que es un hueso con mucha función. Por eso, no debemos tomárnoslo a la ligera.

Hay varios tipos de tratamiento dependiendo evidentemente del grado de la lesión. Vamos a centrarnos en el tratamiento convencional para fracturas de primer y segundo grado, ya que son las más frecuentes. Las de tercer grado ya requieren intervención quirúrgica.

Lo que tenemos que hacer ante una fractura de calcáneo de poca gravedad (dentro de lo que cabe) es controlar la inflamación de los primeros días. Esto se consigue aplicando h

ielo, poniendo el pie en alto y poniendo un vendaje compresivo. El pie debe ser inmovilizado totalmente para que los huesos suelden bien.

Se pueden realizar drenajes linfáticos, electroterapia, hidroterapia, baños de contrastes...

Reposo absoluto durante algún tiempo y empezar la rehabilitación con ejercicios que no usen la articulación subastragalina, es decir, de extensión y flexión de los dedos de los pies, por ejemplo.

A partir del décimo día, si la rehabilitación ha sido buena y han disminuido los dolores, podemos comenzar a andar en muletas. Después de un mes, podemos empezar a apoyar el pie sin demasiada carga y al cabo de tres meses, empezar a realizar ejercicios más intensos hasta recuperar del todo la articulación.







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