Translate

Buscar...

Busca en Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta alteraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alteraciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de noviembre de 2015

INESTABILIDAD DE LA RÓTULA

Dicen los expertos que la inestabilidad de la rodilla se debe principalmente a factores anatómicos. Debido al tipo de articulación y a la forma de presentación de los ligamentos, cápsulas sinoviales, tendones e inserción de huesos, la propia rodilla se puede hacer daño a sí misma generando alteraciones.



 Estas alteraciones pueden ser :


  • Displásicas
Hay problemas en la superficie de la rótula, en la tróclea del fémur y en zonas musculares y tendinosas

  • Dismórficas
Alteraciones en superficies de las articulaciones, que son causantes de distintos desequilibrios en la rótula.


¿Cuáles son estos desequilibrios?

  • Desequilibrios con desplazamiento de rótula
-Luxación de rótula
Hay que diferenciar luxación por problemas en ligamentos y esguinces. Si pasa esto la rótula no se sujeta bien y se mueve.
Podremos solucionarlo con rehabilitación o empeorar a las lesiones que se hablarán en el siguiente apartado.
Si se rompe de todo el ligamento, se procede a técnicas quirúrgicas. Como ya hemos dicho en entradas anteriores, la cirugía es la última técnica a la que se recurre. Antes siempre se prueban otras técnicas como la fisioterapia o masajes, que pueden ser útiles y comúnmente aportan solución definitiva.



-Subluxación recidivante
Suele ser necesaria la cirugía porque ya son lesiones avanzadas, que empezaron siendo más simples y sufrieron complicaciones.
  • Desequilibrios sin desplazamiento de rótula
-Síndrome de la rótula
Los síntomas que describen esta lesión son el dolor espontáneo, provocado por esfuerzos, resaltos de la rótula, problemas en la flexión de la articulación, aumento de líquido en la articulación, disminución de la masa del músculo...etc


¿Y lo importante?
Los tratamientos conservadores para tratar el dolor y estabilizar las articulaciones son de mucha importancia. Esto es tan así, que incluso suelen ser suficientes para volver a estar como antes.
Si esto no es efectivo, hablaríamos de cirugías estabilizadoras, descompresivas o de cartílago.



Aún así, y como decíamos antes, toda fisioterapia es poca. Eso sí, debemos ser prudentes y no forzar, no nos tiene que molestar. Recurriremos siempre a un profesional.
Estos nos recomendarán contracciones isométricas para que se fortalezcan los músculos y esto favorezca a la lesión del cartílago. Se trata de no hacer movimientos.

No olvidemos que cada persona es un mundo y que lo que podrías necesitar tú en caso de padecer esta lesión no es lo mismo que podría necesitar un amigo tuyo.
Por eso repetimos... ¡Acude siempre a un profesional! ¡No sigas consejos de otros!

sábado, 7 de noviembre de 2015

LOS MÚSCULOS TAMBIÉN SUFREN

A todos nos ha pasado en algún momento que durante el entrenamiento notamos que nuestros músculos no responden como deberían, disminuyendo su fuerza, flexibilidad o resistencia. Además notamos dolores, necesidad de parar, calambres, incomodidad... Esto se debe a que están fatigados.





¿Por qué nos ocurre esto?


Hay diversos motivos por los que puede pasarnos esto. Los más importantes y frecuentes son los que siguen:

-Uno de ellos es la aparición de las llamadas toxinas de fatiga. Aquí, el hígado es el principal responsable, ya que es el encargado de eliminar las toxinas del cuerpo. Por tanto, debemos cuidar este órgano.

-La acidificación del medio interno es otro motivo importante. Esto se produce cuando realizamos ejercicio anaerobio (es decir, en el que los músculos cambian su metabolismo para obtener energía sin necesidad de oxígeno), se producen grandes cantidades de ácido láctico y de ácido pirúvico, fruto precisamente de este metabolismo. Esto hace que el organismo, en su medio interno, se vuelva más ácido.

-Alteraciones en los minerales del cuerpo, sobretodo los iónicos. La falta de sodio, de calcio, de hierro, de magnesio, de potasio... 




-Otro motivo, menos frecuente, es un problema en las glándulas suprarrenales. Estas producen los corticoides, unas hormonas encargadas de regular los niveles de glucosa, de sodio-potasio...etc. Cuando no funcionan, estos se ven alterados.


¿Qué hacer para prevenirlo?


Dependiendo del motivo nos centraremos en cuidar más esa parte. Sin embargo, aquí van unas pautas para que no aparezcan estos dolores, relacionadas con las causas que se mencionaron antes:

-Hay que tener cuidado con la cantidad de alcohol que consumimos. Lo ideal es no beber absolutamente nada, ya que las bebidas alcohólicas no tienen nada que aportar a nuestro organismo. Pero si algún día nos entra el mono de la cervecilla del viernes noche, medir las cantidades y controlar mucho. Recordamos que la correcta función del hígado es primordial aquí.


-Para evitar la acidificación del medio interno es importante estirar y calentar bien. No podemos impedir que se produzca ácido láctico, ya que es un producto del metabolismo celular, pero sí podemos movilizarlo al acabar el entrenamiento para evitar que se acumule en los músculos, formando cristales y dañándolo además de degradarlo. De la misma forma, antes de comenzar con el ejercicio debemos adaptarlo al esfuerzo al que se va a someter para que continúe con un metabolismo aerobio durante el mayor tiempo posible.


-Tenemos que cuidar nuestra alimentación para evitar las posibles alteraciones iónicas. Esto se consigue equilibrando nuestra dieta, realizando cinco comidas diarias, bebiendo dos litros de agua al día, tomando cinco raciones de frutas y verduras...etc.

-Por último, si es problema de nuestras glándulas suprarrenales debemos consultar a un endocrino para que valore la existencia de posibles patologías en la zona.





viernes, 23 de octubre de 2015

PIES PLANOS

Todos hemos oído hablar alguna vez de los pies planos. Aunque no es una lesión deportiva, consideramos que en muchas ocasiones influye en la práctica de ejercicios y puede traernos complicaciones que sí deriven en una lesión real, por lo que vamos a hablar un poco de esta anomalía.

En la forma de un pie normal, encontramos una curva en la parte interna o medial que forma una especie de bóveda. Esto está pensado para que el organismo distribuya su peso en la parte posterior del pie (talón) y en toda la parte lateral hasta los metatarsianos. 


Hay personas en las que encontramos que esta bóveda no existe o se encuentra disminuida y es cuando hablamos de que tiene los pies planos. Aquí, el peso del cuerpo se cargará también en la parte interna del pie, lo que de seguro traerá molestias y dolores.


¿Por qué aparece un pie plano en un adulto?

En los niños, los pies planos suelen venir de nacimiento o por aprender a caminar de forma incorrecta. Los pies planos en adultos, sin embargo, pueden aparecer por diversos motivos como son la flacidez de los músculos, contracturas, artrosis, luxaciones o algún hueso deforme.

Lo más común es que se trate de la flacidez de la zona. En este caso, los músculos tienen poco tono muscular y los ligamentos pueden tener hiperlaxitud, lo que hará que el arco posterior del pie, es decir, el que vemos mirando el talón, se encuentra hacia dentro. Esto se conoce como pie valgo y cuando ocurre, la bóveda medial desaparece dando lugar a pie plano.

El tratamiento lo determinará un podólogo. Conviene conocer su opinión ya que puede realizar un estudio de la pisada y saber qué plantillas o zapatos ortopédicos vendrán mejor a cada persona.

En lo que a fisioterapia se refiere, sería conveniente hacer ejercicios de fortalecimiento de los músculos para aumentar el tono y enderezar el arco posterior. Además, debemos modificar la pisada y esto debe ejercitarse a diario. Podemos dar algún masaje para evitar calambres por el sobreesfuerzo de la zona, al que no está acostumbrado.


En caso de que el motivo sea una contractura derivada de un traumatismo, debemos realizar masajes que relajen los músculos y ejercicios de rehabilitación para los mismos. Se trata, pues, como una contractura muscular normal.

Por último, si se debe a artrosis o a una deformidad ósea debemos dejarlo en manos de un podólogo e incluso de un traumatólogo para corregirlo.