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sábado, 14 de noviembre de 2015

ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

A los deportistas les ocurren lesiones en una variedad de partes del cuerpo asombrosa. Sin embargo, hay articulaciones sobretodo más propensas a llevarse la palma. Éstas son el hombro y la rodilla y de esta última trata el artículo de hoy.

Concretamente, hablaremos de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. 

Este ligamento lo encontramos en el interior de la rodilla y su función es unir el fémur con la tibia. De esta forma, impide que la tibia se "escape" hacia delante y que rote demasiado con respecto al fémur. Haciendo esto, estabiliza toda la articulación de la rodilla.

¿Cuándo se rompe?

Normalmente este ligamento necesita un traumatismo brusco para romperse del todo. Sin embargo, es más frecuente de lo que debería. En los futbolistas es muy común que ocurra cuando un adversario realiza a otro jugador una entrada demasiado fuerte, dobla la pierna y tira de la tibia lo que hace que fracture el LCA. 

Otro caso frecuente es la caída vertical excesivamente fuerte, como en el aterrizaje de un gimnasta. Aquí ocurre lo mismo, la tibia tira hacia delante demasiado y rompe el ligamento.

También puede ser por la torsión excesiva del tronco y del muslo con respecto a la rodilla, es decir, cuando dejamos los pies "anclados" en el suelo y giramos el resto del cuerpo. Esto es menos frecuente ya que en pocos deportes se realiza este movimiento de forma tan exagerada como para que ocurra la lesión.

En el momento de la fractura, se puede llegar a oír un chasquido importante. Irá seguido de una inflamación bastante grande y acompañado de un dolor muy intenso. Evidentemente la rodilla se desestabilizará con lo que será imposible doblar la pierna por ahí de forma efectiva.

¿Cómo se trata?

Lo ideal sería un tratamiento quirúrgico. Esto es porque obtendremos mejores resultados y la posibilidad de seguir haciendo deporte de forma intensa sin tener consecuencias dañinas para la rodilla. Entonces, en personas jóvenes con intención de seguir entrenando, la mejor decisión es operar.

Esta cirugía consiste en coger tendones auxiliares de los músculos que rodean la articulación y hacer una plastia, es decir, fabricar de cero un nuevo "ligamento" que tenga la misma función que el LCA. 

Después de la operación tendremos que realizar ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos e ir recuperando poco a poco la movilidad de la articulación, ya que es una de las más importantes del cuerpo por el peso que soporta y el esfuerzo que hace al caminar.

Resonancia de una fractura de LCA
En caso de no operar, hay que hacer una rehabilitación muy trabajada para fortalecer bien la rodilla. Además, no es aconsejable hacer deportes en los que se use la rodilla con regularidad, ya que al no tener este ligamento, la rodilla se encuentra más inestable y la tibia y el fémur se mueven más. Esto tiene como consecuencia el desgaste de los cartílagos y de los tendones, con lo que puede aparecer una artrosis precoz.










viernes, 13 de noviembre de 2015

FRACTURA DE CALCÁNEO

Lo primero, conocer qué hueso es. El calcáneo es el hueso que forma el talón del pie, por lo tanto, el que soporta el peso de todo el cuerpo, sobretodo al andar y al correr.

Es frecuente que se fracture en caídas verticales muy fuertes, por tanto, en deportistas cuya práctica tienen que ver con aterrizajes potentes, como el salto de longitud, o cualquier ejercicio de gimnasia.

Éstas fracturas se dividen en tres grados, dependiendo de lo hundido que se encuentre el talón y siendo el tercero el de mayor gravedad. En éste, el astrágalo (el otro hueso importante del pie), se hunde y llega a penetrar en el calcáneo. Cuando esto ocurre, desaparece la curva típica que forma una bóveda en la planta del pie o lo que comunmente conocemos como puente. Este tipo de fractura es muy poco frecuente y sólo se produce ante una caída extremadamente fuerte.

¿Qué síntomas tiene?

Como todas las fracturas, conllevará un dolor muy intenso, en este caso, en la zona del talón que puede llegar a irradiarse hasta el tobillo, por toda la planta del pie y hasta el empeine, siempre dependiendo del grado.

Además se va a producir la inflamación del talón, con un edema que puede extenderse también al tobillo, desapareciendo las líneas características que marcan esta articulación y el tendón de Aquiles con ellas.

Muy probablemente se va a producir un hematoma muy intenso que abarcará todo el pie.

Notaremos que el dolor se intensifica al mover el pie cuando activamos la articulación del tobillo, ya que hace que se mueva también la articulación subastragalina, que es en la que se unen el calcáneo y el astrágalo.

¿Cómo se trata?

Lo primero es entender que esta lesión no es un simple esguince, su tratamiento y rehabilitación van a requerir mucho tiempo y paciencia, ya que es un hueso con mucha función. Por eso, no debemos tomárnoslo a la ligera.

Hay varios tipos de tratamiento dependiendo evidentemente del grado de la lesión. Vamos a centrarnos en el tratamiento convencional para fracturas de primer y segundo grado, ya que son las más frecuentes. Las de tercer grado ya requieren intervención quirúrgica.

Lo que tenemos que hacer ante una fractura de calcáneo de poca gravedad (dentro de lo que cabe) es controlar la inflamación de los primeros días. Esto se consigue aplicando h

ielo, poniendo el pie en alto y poniendo un vendaje compresivo. El pie debe ser inmovilizado totalmente para que los huesos suelden bien.

Se pueden realizar drenajes linfáticos, electroterapia, hidroterapia, baños de contrastes...

Reposo absoluto durante algún tiempo y empezar la rehabilitación con ejercicios que no usen la articulación subastragalina, es decir, de extensión y flexión de los dedos de los pies, por ejemplo.

A partir del décimo día, si la rehabilitación ha sido buena y han disminuido los dolores, podemos comenzar a andar en muletas. Después de un mes, podemos empezar a apoyar el pie sin demasiada carga y al cabo de tres meses, empezar a realizar ejercicios más intensos hasta recuperar del todo la articulación.







jueves, 12 de noviembre de 2015

ROTURA DE FIBRAS EN EL MANGUITO DE LOS ROTADORES


¿Por qué se produce?

Existen 2 tipos de rotura de fibras en el manguito de los rotadores

  • Rotura fibrilar aguda del manguito de los rotadores: se suele producir generalmente por un traumatismo, ya sea una caída o realizar un movimiento muy brusco para levantar un objeto, por ejemplo.
  • Rotura fibrilar crónica del manguito de los rotadores: ocurre poco a poco. Normalmente se suele deber a la realización de movimientos repetitivos. Esta puede originarse en el trabajo o bien realizando algún deporte. La rotura crónica provoca cuadros de inflamación y dolor en el hombro.

SÍNTOMAS

Como en todas las roturas de fibras que ya vimos, los síntomas generales de éstas son el dolor agudo en la zona lesionada que se puede extender al resto del brazo, debilidad en el hombro y pérdida de parte del movimiento en el mismo.
Cuando la lesión es mucho más grave que una pequeña rotura de fibras común, el individuo afectado no puede mover el hombro ni siquiera para realizar actividades comunes de la vida diaria como por ejemplo levantar el brazo para coger un vaso de la alacena.








domingo, 1 de noviembre de 2015

ROTURA DE FIBRAS

¿Qué es y por qué ocurre?

La rotura de fibras es una de las lesiones más frecuentes que sufren los deportistas. Se trata de la rotura de las fibras que forman los músculos.

Esta lesión puede tener múltiples causas, pero la principal es exigirle al músculo una fuerza superior a la que realmente tiene. Sucede por ejemplo en tiros intensos (ya sea en fútbol, balonmano, waterpolo...), al hacer pesas, frenazo o aceleración repentinas...

Otra de las causas es un desequilibrio entre músculos agonistas y antagonistas, es decir, mucha diferencia entre los músculos que se contraen y los que se relajan en el mismo movimiento. También puede ocurrir por una contusión, pero es menos frecuente.

La gravedad de esta lesión vendrá determinada por el número de fibras rotas y la dividimos así en tres grados:

-Rotura de grado I: se rompen pocas y pequeñas fibras. No se aprecia en una ecografía,pero en ocasiones puede manifestar un pequeño hematoma. En el momento de la lesión se nota un dolor agudo que desaparece cuando el músculo está en reposo.


Ecografía de rotura de fibras de grado II
-Rotura de grado II: es una rotura parcial del músculo. En la zona de afectación se puede palpar un hundimiento. El dolor es descrito como una "pedrada" y aparece un hematoma. El dolor es más intenso.

-Rotura de grado III: es una rotura total del músculo que necesita intervención quirúrgica, manifestará hematoma y un intenso dolor, además de incapacidad para contraer el músculo.


¿Cuál es el tratamiento?

En el momento de la lesión, hay que aplicar hielo para reducir inflamación y evitar hematoma contrayendo los vasos con el frío.

 Los primeros días un vendaje compresivo es ideal para mantener el músculo apretado y que las fibras puedan recuperarse, ya que al tratarse de una lesión de tejidos blandos, la recuperación va a pasar por un proceso de cicatrización.

La rehabilitación de una rotura puede durar de 2 a 3 semanas en el caso de los grados I y II. Deberán realizarse ejercicios progresivos para aumentar la flexibilidad de las nuevas fibras y que éstas se regeneren con la mayor calidad posible.

En caso de las roturas de grado III, la rehabilitación puede durar varios meses y deberá contar con un tiempo de reposo absoluto, ya que hay muchas fibras que recuperar.


¿Se puede prevenir?

Una rotura de fibras puede ocurrir, como ya dijimos, por muchos motivos. Sin embargo, con un buen calentamiento aumentamos la temperatura de los músculos y evitamos un esfuerzo repentino. Por otra parte, con un buen estiramiento volvemos las fibras más flexibles y damos más margen de elasticidad. (Click encima si quieres saber cómo realizar un buen calentamiento y estiramiento!)

Si incluímos en nuestros entrenamientos ejercicios de fuerza que acostumbren los músculos a trabajar de forma coordinada para evitar los desequilibrios entre músculos agonistas y antagonistas, también podemos evitar roturas.


¿Qué ocurre si lo curamos mal?

 Hay casos en los que las roturas de grado I y II (las de grado III al necesitar intervención quirúrgica la curación está más vigilada y por tanto es óptima) que si se curan mal, las fibras no cicatrizan entre si o cicatrizan mal y queda un espacio que será ocupado por grasa. Esto dejará un bulto muy pronunciado en la zona, que responde a la presión con dolor o molestia.



miércoles, 28 de octubre de 2015

ROTURA DEL TENDÓN DE AQUILES

¿Qué es esto?

El tendón de Aquiles es un tejido que une el gemelo (músculo de la pantorrilla) al calcáneo, que es el hueso del talón del pie. La función de este tendón es elevar el talón del suelo. 

La rotura del mismo se produce por un aumento repentino de la tensión, por ello es frecuente en personas que practican deportes en los que hay mucha parada y arranque, como es el tenis, baloncesto, atletismo... Sin embargo, las causas de esta lesión no se encuentran solamente en un "acelerón" busco, ya que un traumatismo fuerte también podría producir la ruptura. También puede ser que el tendón de Aquiles se encuentre debilitado por el consumo de ciertos medicamentos como los derivados de las quinolonas. 

¿Cuales son los síntomas?


Cuando ocurre, la persona que lo sufre experimentará una sensación particular que la suelen describir como una "patada" o un "hachazo" en la parte posterior de la zona del tobillo. Esta sensación va acompañada de un fuerte dolor y de hinchazón. 

Además, será imposible que la persona pueda ponerse de puntillas o empujar con el pie hacia abajo, como pisando el acelerador del coche. El caminar también puede suponer un problema ya que si la rotura es muy grave, el talón no podrá elevarse del suelo.

¿Cómo se trata?

Si nos encontramos en esta situación, en primer lugar, es necesario el reposo total de la pierna en la que sucede, sobretodo de la rodilla hacia abajo. También será necesario aplicar hielo (no directamente sobre la piel) para reducir la inflamación y el edema. Después, debemos comprimir la zona, con una venda elástica por el mismo motivo. Por último, debemos elevar el pie ligeramente por encima del nivel del corazón.


Esta lesión puede ser parcial (parte del tendón queda intacta) o total (se desprende todo el tendón, quedando dos partes separadas). Dependiendo de esto, tendrá un tratamiento quirúrgico o no. 

El tratamiento no quirúrgico es muy simple, se inmovilizará la pierna con una bota ortopédica o con un yeso de forma que los dedos de los pies queden hacia abajo y así permitir que el tendón se regenere. Esto puede durar hasta 6 semanas, dependiendo de la persona. Posteriormente, será necesaria fisioterapia para la rehabilitación de los músculos y el fortalecimiento de los mismos.

¿Y si no funciona?


En caso de que sea una ruptura total y se necesite tratamiento quirúrgico, la intervención consistirá en coser ambas partes del tendón con material de sutura especial que el cuerpo degradará pasado algún tiempo. De la misma forma, se necesitará fisioterapia y ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos y recuperar la elasticidad del tendón.

La ventaja de realizar la intervención quirúrgica es que muy rara vez el tendón vuelve a desgarrarse y en las personas que deseen seguir haciendo deporte, esta opción es la más conveniente.

Si quieres ver un resumen de una reconstrucción del tendón de Aquiles pincha aquí(Nota: el vídeo de la intervención es bastante explícito, si te da grima el interior del cuerpo humano mejor no lo mires).

Además de la ruptura de este tendón, otras lesiones frecuentes que lo afectan son la tendinitis (inflamación) y la tendinosis (degradación) del mismo.