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sábado, 24 de octubre de 2015

LESIONES EN EL TÓRAX

Las lesiones en las costillas son frecuentes, sobretodo, en personas que realizan deportes de contacto ya que éstas se producen en su mayor parte por golpes, caídas, traumatismos... Es decir, no son lesiones del tipo inflamatorio y que se puedan prevenir calentando y estirando. (Que sin duda ayuda igual).

Esto es porque el tórax es una zona delicada del cuerpo, los huesos que lo forman (las costillas) son huesos delgados y los músculos que hay entre ellas (intercostales) no son de mucho grosor. 

Un traumatismo en el tórax puede acarrear solamente una contusión costal o que ésta vaya acompañada también de una costilla fracturada.

En caso de que sólo tengamos una contusión costal, habrá desgarros o simplemente elongaciones de las fibras que forman los músculos intercostales. Habrá dolor en momentos posteriores a que se produzca el traumatismo, dolor que se intensificará al girar lateralmente el tronco o al realizar inspiraciones profundas.

El tratamiento a seguir en este caso es reposo, pero no muy exagerado. Basta con evitar mover la zona del tórax dañada y aplicar corrientes y hielo como método analgésico. Lo ideal sería realizar masajes para evitar las contracturas, masajes más profundos si hay desgarros musculares y utilizar un vendaje compresivo para que los músculos intercostales no se encuentren distendidos. Además, convendría hacer ejercicios para aprender a respirar por el abdomen en lugar del tórax y para regular el ritmo respiratorio de forma que sea efectivo. Y por supuesto, corregir la postura.

Radiografía de fractura en costillas
El otro caso es que llegue a fracturarse o a fisurarse alguna costilla. Es evidente que cuantas más costillas rotas, la gravedad es mayor. Además, si la rotura de estos huesos es muy grande, pueden astillarse y llegar a cortar algunos de los órganos que tiene dentro del tórax.

La rotura de costillas suele ser causada por un golpe a este nivel, no sólo por movimiento como sería en el caso de la contusión. Lo más frecuente es que lleguen a romperse una o dos costillas.

En este caso, lo que más problema da es el dolor (si ningún órgano se ve comprometido, claro está). Puede llegar a haber molestias incluso en una respiración leve, por eso las personas que la sufren, tienden a respirar de forma dificultosa, con muy poca profundidad y muy rápido. Esto sí que puede traer consecuencias a mayores y por eso en lo que hay que centrarse es en eliminar el dolor con analgésicos.

Cuando esto está controlado, empezamos con la rehabilitación. En ella, se realizarán sobretodo ejercicios de respiración en los que se aprenda a respirar, como en el caso anterior, con el abdomen. 

Además, hay que tener cuidado al toser y al estornudar, ya que en estas acciones se incluye una movilidad en el tórax brusca y hay que aprender a proteger las costillas de esto.








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