Debido a variados factores, la fatiga muscular es la responsable de que el músculo no tenga la fuerza esperada. Como consecuencia a la hiperactividad, el tejido que se contrae del músculo pierde la estimulación.
Estos factores son varios, como la acidificación del medio interno (mayor producción de ácido láctico y ácido pirúvico, ambos elementos claves en el metabolismo) por un exceso de ejercicio anaerobio, la aparición de toxinas de fatiga, por trastornos del equilibrio iónico (falta de sodio, magnesio, potasio...) y por un déficit de hormonas de la corteza suprarrenal (las cuales se encargan del equilibrio sodio-potasio y de elevar la glucosa en sangre).
¿Los síntomas?
Entre varios que pueden aparecer, vamos a destacar los más frecuentes:
- Sensación de incomodidad
- Agotamiento
- Dolor
- Calambres
- Sacudidas del músculo involuntarias
- Necesidad inmediata de para de realizar deporte
